Hola a todos:
Subíamos lastimosamente por la calle Forment. El ruido del Montero anunciaba que algo no funcionaba bien. Por las rendijas del capó empezó a salir un humo blanco.
-¡Joder! El radiador. Nos hemos cargado el radiador- gritaba- mientras la aguja de la temperatura estaba a punto de rebasar el limite pintado en rojo.
-Sube hasta la plaza del Ayuntamiento. Ahí esta la fuente de la Moreneta y podremos rellenar el radiador. –Dijo el Eraser-
-Más vale que valga. Y que no nos encontremos a ningún no Muerto.
-¡¡¡TU DALE CAÑA AL COCHE!!! Me respondieron.
Llegábamos a la última curva en la que ya se divisaba la imponente entrada del Ayuntamiento. Parecía todo en calma. Subimos los últimos quince metros y llegamos a la Plaza. Había multitud de cadáveres desparramados por el suelo en las posiciones más inverosímiles.
El Montero echaba humo como una locomotora de carbón tanto, que me tapaba la visión. Pude frenar el coche, pero decidí no pararlo por si luego no se encendía.
Aun no había terminado de frenar cuando el Eraser, salto del vehículo como una pantera. Entre la basura había divisado algo con lo que poder transportar agua y echarla en el radiador.
- Abre el Capó –gritaba- mientras corría como alma que lleva el diablo.
- OK, respondí
Metí la mano por debajo del volante hasta acceder a la maneta del capo y estire la palanca. Con un ruido sordo se abrió el cerrojo. Fernando bajo, con la escopeta, a abrir el capó y desenroscar el tapón del radiador.
Cuando abrió el capó, Fernando tuvo que soltarlo de inmediato. Una nube de vapor de agua le golpeo la cara. Al girarse por instinto, soltó el arma, para poder cubrirse la cara con los brazos.
- ¡TEN CUIDADO! –espete-
- Ya con las prisas… no he pensado
- Carlos, mira a ver si hay un paño o algo por allí.
- Aquí no hay nada. Contesto.
- No importa, usare la camiseta para abrirlo y no quemarme.
- Ten MUCHO CUIDADO. En cuanto abras el tapón el agua va a saltar.
- ¡Joder! Vaya putada.
- Toma. Usa esto.
El Eraser le acercaba una tapa de plástico de un contenedor que estaba por allí tirado. Recogió la Beretta, y disparó. Hizo un boquete en la tapa para que le cupiera la mano y poderse resguardar del agua que saldría disparada e hirviendo.
Parapetado como los antiguos antidisturbios, Fernando se acerco de nuevo al coche. Saco el brazo por el agujero, y empezó a mover el tapón.
En cuanto lo giro, un ruido de agua hirviendo se oía, como si tocaran a misa de 12, en ese silencio mortal.
Siguió desenroscando y como habíamos previsto un pequeño geiser salio del motor. En cuanto termino, se quito el “escudo” protector, y visiono el motor.
- Se ha clavado un hierro de la defensa. Por eso pierde agua.
- ¡Vaya Putada! Exclame.
El Eraser, ya estaba de nuevo echando agua al radiador.
- Espera un poco lo vas a reventar, dije.
- ¿A que espero a que nos rodeen en esta puta plaza?
- No… tienes razón. Échala. Y recoge mas pues tendremos que volver echar agua si el agujero es grande.
- Si es grande, si.
- Perfecto esto es perfecto…
El Reloj del Montero marcaba las 14: 57. Ya llevábamos casi una hora de retraso con el horario que habíamos estimado. Se me pasaba por la cabeza si saldríamos alguna vez vivos de allí.
Un golpe seco me asusto. Era el Eraser, que cerraba el capo. Y con la mano derecha, extendido únicamente el índice, daba vueltas a la mano en la señal de arrancar. Y no lo dude. Acelere por millonésima vez aquella mañana. Eraser, subió al coche de un salto cuando ya estábamos en marcha. La cabeza que llevábamos para estudiar. Al ser redonda, y estar el portón abierto, y sumando la aceleración, hizo que cayera al suelo.
- Sayonara baby. –le dijo el Eraser- mientras cerraba el portón.
Todos reímos la gracia como si fuera el chiste más gracioso del mundo.
Giramos a la derecha. Acelerando. La aguja de la temperatura estaba a mitad del termómetro. Tendríamos que volar para hacer las menos paradas posibles. Y eso si no nos encontrábamos con ninguna barricada, ni ninguna jauría de No Muertos. Porque entonces estábamos muertos.
Os seguiré informando
Subíamos lastimosamente por la calle Forment. El ruido del Montero anunciaba que algo no funcionaba bien. Por las rendijas del capó empezó a salir un humo blanco.
-¡Joder! El radiador. Nos hemos cargado el radiador- gritaba- mientras la aguja de la temperatura estaba a punto de rebasar el limite pintado en rojo.
-Sube hasta la plaza del Ayuntamiento. Ahí esta la fuente de la Moreneta y podremos rellenar el radiador. –Dijo el Eraser-
-Más vale que valga. Y que no nos encontremos a ningún no Muerto.
-¡¡¡TU DALE CAÑA AL COCHE!!! Me respondieron.
Llegábamos a la última curva en la que ya se divisaba la imponente entrada del Ayuntamiento. Parecía todo en calma. Subimos los últimos quince metros y llegamos a la Plaza. Había multitud de cadáveres desparramados por el suelo en las posiciones más inverosímiles.
El Montero echaba humo como una locomotora de carbón tanto, que me tapaba la visión. Pude frenar el coche, pero decidí no pararlo por si luego no se encendía.
Aun no había terminado de frenar cuando el Eraser, salto del vehículo como una pantera. Entre la basura había divisado algo con lo que poder transportar agua y echarla en el radiador.
- Abre el Capó –gritaba- mientras corría como alma que lleva el diablo.
- OK, respondí
Metí la mano por debajo del volante hasta acceder a la maneta del capo y estire la palanca. Con un ruido sordo se abrió el cerrojo. Fernando bajo, con la escopeta, a abrir el capó y desenroscar el tapón del radiador.
Cuando abrió el capó, Fernando tuvo que soltarlo de inmediato. Una nube de vapor de agua le golpeo la cara. Al girarse por instinto, soltó el arma, para poder cubrirse la cara con los brazos.
- ¡TEN CUIDADO! –espete-
- Ya con las prisas… no he pensado
- Carlos, mira a ver si hay un paño o algo por allí.
- Aquí no hay nada. Contesto.
- No importa, usare la camiseta para abrirlo y no quemarme.
- Ten MUCHO CUIDADO. En cuanto abras el tapón el agua va a saltar.
- ¡Joder! Vaya putada.
- Toma. Usa esto.
El Eraser le acercaba una tapa de plástico de un contenedor que estaba por allí tirado. Recogió la Beretta, y disparó. Hizo un boquete en la tapa para que le cupiera la mano y poderse resguardar del agua que saldría disparada e hirviendo.
Parapetado como los antiguos antidisturbios, Fernando se acerco de nuevo al coche. Saco el brazo por el agujero, y empezó a mover el tapón.
En cuanto lo giro, un ruido de agua hirviendo se oía, como si tocaran a misa de 12, en ese silencio mortal.
Siguió desenroscando y como habíamos previsto un pequeño geiser salio del motor. En cuanto termino, se quito el “escudo” protector, y visiono el motor.
- Se ha clavado un hierro de la defensa. Por eso pierde agua.
- ¡Vaya Putada! Exclame.
El Eraser, ya estaba de nuevo echando agua al radiador.
- Espera un poco lo vas a reventar, dije.
- ¿A que espero a que nos rodeen en esta puta plaza?
- No… tienes razón. Échala. Y recoge mas pues tendremos que volver echar agua si el agujero es grande.
- Si es grande, si.
- Perfecto esto es perfecto…
El Reloj del Montero marcaba las 14: 57. Ya llevábamos casi una hora de retraso con el horario que habíamos estimado. Se me pasaba por la cabeza si saldríamos alguna vez vivos de allí.
Un golpe seco me asusto. Era el Eraser, que cerraba el capo. Y con la mano derecha, extendido únicamente el índice, daba vueltas a la mano en la señal de arrancar. Y no lo dude. Acelere por millonésima vez aquella mañana. Eraser, subió al coche de un salto cuando ya estábamos en marcha. La cabeza que llevábamos para estudiar. Al ser redonda, y estar el portón abierto, y sumando la aceleración, hizo que cayera al suelo.
- Sayonara baby. –le dijo el Eraser- mientras cerraba el portón.
Todos reímos la gracia como si fuera el chiste más gracioso del mundo.
Giramos a la derecha. Acelerando. La aguja de la temperatura estaba a mitad del termómetro. Tendríamos que volar para hacer las menos paradas posibles. Y eso si no nos encontrábamos con ninguna barricada, ni ninguna jauría de No Muertos. Porque entonces estábamos muertos.
Os seguiré informando

