ANTECEDENTES
Tras la derrota que el ejército de Napoleón Bonaparte sufrió en
Al auspicio de la alianza franco-española que Manuel Godoy impulsó para contentar al expansionista vecino transpirenaico, tropas francesas habían cruzado la frontera en 1807 con la excusa de hacer cumplir a Portugal el Bloqueo Continental. Acantonadas ya a lo largo de España, y dada la apatía y dejadez de la monarquía Borbón, Napoleón decidió reemplazarlos por su hermano José Bonaparte. Es así como hace firmar a finales de ese año tanto al rey Carlos IV como al príncipe y heredero Fernando (futuro Fernando VII) las conocidas como Abdicaciones de Bayona en las que renunciaban a sus derechos al trono de España en favor de Napoleón, que a su vez renunció en favor de su hermano.
A pesar de las instrucciones de cooperar con las nuevas autoridades, el descontento popular por la ocupación militar motivó el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en la capital. Tras la dura represión del mismo por parte francesa, diversas juntas autónomas se declararon en rebeldía en todo el país. En Zaragoza, el pueblo depuso al gobernador afrancesado Guillelmi y nombró el 25 de mayo al militar José de Palafox y Melci, partidario del Príncipe de Asturias y cabeza de la rebelión en Aragón. Éste repartió las armas del arsenal de
Un ejército al mando del general Moncey fue destinado a tomar la ciudad, de gran valor estratégico tanto por su relativa cercanía a la frontera francesa y su categoría de capital del Reino de Aragón, como por su posición clave como nudo de comunicaciones donde se cortaban el eje que unía la capital, Madrid, con Barcelona con el que enlaza el País Vasco con la costa valenciana. Así mismo, la línea logística del ejército francés comenzaba en Navarra y embarcaba los víveres en el Canal Imperial de Aragón, siendo Zaragoza un punto clave para garantizar el aprovisionamiento de las fuerzas francesas de Tortosa y Tarragona.

